viernes, 22 de agosto de 2008

Hoy aprendí

ojalá esta entrada fuera tan linda y tan pavosa como esos textos que dicen: Hoy aprendí que una amistad vale más que cien carteras (mentira!), etc... No, esta entrada es porque hoy, en medio de mi arrechera, con el marido sentado al lado queriendo buscar conversa y hasta deseándome un buen provecho a la cena, temí flaquear en más de una ocasión, porque uno es débil, porque el hombre está bueno y la carne es frágil, porque es viernes de cena elegante y tiro fijo, pero por primera vez apliqué una técnica que me mantuvo fija y centrada en mi arrechera. Miré fotos de mi Papá. Le ví la mirada, su mirada pesada como defino la mía, su mirada de altanería, su mirada alta, y me dije: ésta va a ser mi inspiración, que mi arrechera se mude de mi cuerpo hasta esta mirada para poder subsistir. Y funcionó. Cada quién que consiga lo que le funcione. 

La arrechera con sonrisa musical

Desde la noche del jueves cargo una arrechera de ésas que parecen insignificantes por el motivo per se, pero que levanta tanto polvo debajo que mejor ni mirar de cerca porque la alergia promete. Por supuesto el objeto de mi arrechera es el marido, como diría un personaje de un libro que leí, el marido, pero el mío. 
Resulta que yo hoy había decidido vivir un día de soltera, tomar decisiones sin el siamesismo, pensar por mí misma y hacer todo sola, y tripeármelo, para ponerle más cabellos al reto. Porque hacer todo por mí misma está bien, lo difícil era creérmelo y gozármelo, pero bueno, que si salí con mi mamá, que si me descargué entero mi cuento de terror (cosa que jamás hago) y me olvidé de unionradio por primera vez y puse mi iPod tan duro como mi mamá lo aguantó. 
planifiqué mi salida -sola- a las 3.10 de la casa para ir a un lugar donde el también debía ir. El tipo se aparece en MI cuarto a las 3.00, mientras yo daba los toques finales al rimmel. 
(diálogo imaginario)
-¿Qué coñoooooo haces tu aqui?!
-vine porque te amo y me arrepiento de todo lo que te dije ayer, no puedo vivir así ni un segundo más, te necesito, te amo y no puedo vivir sabiendo que estás molesta conmigo por mi imbecilidad.
-Vete para el coño!
(diálogo real)
-¿Cuánto te falta?
-Poco, ya casi estoy lista, termino estas pestañitas y nos vamos.
Etonces lamentablemente me tuve que calar al pegoste en MI carro, pero eso sí, como yo soy bien arrecha, decidí que por esta vez manejaba yo, y no contenta con eso, también decidiría la música, iríamos con mi iPod, le gustase a quien les gustase (bueno, tenemos los mismitos gustos musicales) y sólo y escogería la vía por la que me metería. 
Eso se llama VENDETTA. 
El tipo me habló unas dos o tres veces en el camino, yo no le respondi porque me ocupaba en cantar mi música a volumen de ducha. 
Llegué con una sonrisa y con una canción...let's end it on this, NO DOUBT.

La primera entrada siempre duele

No es que me esté desvirgando esta entrada, entradas, como se dice, he tenido muchas ya, de todo tipo, pero es a los blogs a lo que ahora me refiero. No es el primero, es más, debe ser como el quinto blog que abro con el simple fin de desahogarme. De hablar paja de gente a la que me da flojera hablarle a la cara (que no es hipocresía, sino desgano), de drenar lo que me tensa al final de mis 15 horas de vida diaria. Más nada. Vengo con y desde mi anonimato a escribir (cosa que amo) las cosas que principalmente me aturden, y soy fácilmente aturdible. 
Otro blog, porque necesito escribir, porque los otros tuvieron vidas cortas, porque cumplieron un propósito y murieron, porque los amigos que los alimentaban ya no están, porque las vivencias que me aquejan son otras, porque me ladillé del tono casi correctamente político de los otros blogs, porque he cambiado, porque cambio cada media hora, en promedio. Por eso quisiera ser ahora quien hable claro.